La bandera argentina fue enarbolada por primera vez por el General Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, en las barrancas del río Paraná, en Rosario, Provincia de Santa Fé. El objetivo fue sustituir por los colores patrios los que hasta entonces llevaban los ejércitos en su lucha por la independencia
La primera bandera fue confeccionada por una dama rosarina, conforme a los colores de la escarapela nacional.
El Congreso de Tucumán, a los nueve días de declarada la Independencia, sancionó el decreto por el cual oficializó la bandera celeste y blanca y la adoptó como símbolo patrio, estableciendo más adelante que debía tener un sol en la banda blanca.
Posteriores disposiciones establecieron que la bandera tendría “tres fajas horizontales de igual tamaño, dos de ellas celestes y una blanca y que se reproducirá en el centro de la faja blanca el sol que se encuentra grabado en la primera moneda argentina, siendo el color del sol el amarillo del oro”.
Hoy pasaron 200 años y estamos celebrando, en cada rincón de la República Argentina, el Bicentenario de ese histórico día.
En su homenaje, todos los docentes quisimos que sea ella misma, la bandera nacional, la protagonista de este nuevo comienzo y la encargada de recibirlos.
La bandera celeste y blanca, desde hoy, nos va a estar esperando cada día aquí en la escuela, va a regalarnos sus bailes con el viento cada vez que la saludemos; y , desde lo más alto del mástil, nos va a acompañar en cada momentos del año escolar.
Por lo tanto, será testigo de la concreción de las bases del trabajo de la escuela propuestas a fin del año pasado:
- Ella verá como nuestros alumnos continúan formándose en valores como el respeto, el compañerismo y la tolerancia.
- Nos ayudará a concretar proyectos , enfrentar desafíos y plasmar en logros los sueños propuestos.
Y cada día nos estará esperando para decirnos una y otra vez: ¡Bienvenidos a la escuela!
AURORA
MARCHA MI BANDERA